Si el material del siglo XIX fue el acero, sin duda alguna, el material de los siglos XX y XXI es el plástico. Este material tiene cantidad de propiedades y es uno de los más moldeables que existen; permitiendo su uso en aplicaciones de lo más diversas desde papeles film de plástico hasta materiales muchísimo más gruesos y resistentes como pueden ser los polímeros. Los plásticos, en cuya fabricación intervienen los imanes, ocupan un lugar importantísimo en el sistema productivo mundial y desarrollan un papel fundamental en la economía.


Para fabricar plástico hace falta procesar el petróleo que se extrae en pozos y que es posteriormente refinado de una forma específica para crear plástico. Según el tipo de plástico que se cree, el proceso de refinado y de fabricación será totalmente diferente. Así, este derivado del petróleo es producido en centros de alta tecnología en las que el proceso de fabricación puede variar de un plástico a otro. En general, suelen intervenir tanto moldes como imanes para conseguir, a lo largo de toda la cadena de producción, fabricar un producto de alta calidad y con las características precisas para el uso que se le quiere dar.


A lo largo del proceso de producción de los materiales plásticos podemos observar la presencia de calandras, así como de trituradoras de corte. Este tipo de máquinas, indispensables para la fabricación del plástico, son protegidas a lo largo de la cadena productiva por diversos sets de imanes que se encargan de su defensa. Así, la maquinaria de moldeo por inyección, las extrusoras granuladoras o molinos pueden desempeñar su trabajo en total seguridad y sin riesgo de que haya cualquier tipo de interrupción debido al mal uso.


Por otro lado, durante el proceso de producción del plástico los imanes juegan un papel fundamental – de igual modo que sucede en los procesos de fabricación en serie de otros materiales y componentes – como una herramienta para separar los moldes de forma efectiva. Así, en ocasiones es necesario separar un molde metálico del plástico que ha sido moldeado y la solución más propicia suele ser la de instalar un imán adecuado.

 

Las diferentes aplicaciones de los imanes

Además de separar los moldes los imanes de separación magnética tienen otras aplicaciones.

  • Como mecanismo para separar las piezas de moldes que hayan podido romperse y liberar así de desperfectos a todo el conjunto productivo, limpiando la cadena de montaje y fabricación de este tipo de impurezas.
  • Para eliminar contaminantes metálicos o partículas metálicas adheridas que pudiesen estar presentes en la cinta de alimentación.


Toda esta función de limpieza se obtiene gracias a la instalación de imanes específicos a lo largo de todo el proceso o cadena de producción. De esta forma, en una planta de fabricación, tratamiento o modificación de plástico podemos ver que existen imanes de varios modelos como pueden ser las parrillas magnéticas, los filtros magnéticos o los separadores magnéticos; también presentes en las plantas de fabricación de otro tipo de productos como pueden ser los productos alimenticios.


Separación Magnética de IMA


Es de reseñar que, de no contar con la presencia de los imanes a lo largo del proceso productivo, el plástico que se produce en este tipo de centros y plantas de fabricación podría tener impurezas que perjudicasen su uso o lo hiciesen imposible así como, por otra parte, pudiesen dañar los mecanismos y dispositivos de fabricación con la presencia de impurezas o elementos magnéticos indeseados que pudiesen comprometer la seguridad y la integridad de los componentes de la cadena de montaje impidiendo la producción adecuada y sostenible del plástico.