Por lo general, cuando están en las primeras etapas de producción, los imanes no son magnéticos o, en todo caso, son magnéticamente muy débiles, con lo cual, para que tengan las propiedades que se necesitan, deben pasar por el proceso en el cual se magnetiza un imán, que es uno de los últimos pasos en la fabricación del imán.

 

Los imanes que se crean a partir de particulares elementos de tierra como los imanes de neodimio, antes de ser activada su energía magnética, primero se extraen, se funden, se muelen, se presionan y se sinterizan. Durante el prensado, se alinean las partículas en los imanes para darles una dirección o polo designado. Sin embargo, es durante la magnetización que a los imanes se les da su magnetismo y, mientras eso no ocurre, estos imanes desmagnetizados suelen denominarse balas.

 

El proceso en el cual se magnetiza un imán comienza con la activación de las propiedades en estas balas. Esto, se realiza a través de un dispositivo llamado magnetizador, que está equipado con un cable de bobina y una corriente eléctrica que, cuando se enciende, emite un campo magnético externo y así activa el magnetismo en las balas.

 Magnetizar imanes


Métodos para magnetizar un imán

Se magnetiza un imán con dos métodos: la magnetización estática y la magnetización de impulsos. La primera de ellas, generalmente, crea campos magnéticos más pequeños, mientras que la segunda se usa, por lo general, para una magnetización más fuerte.

 

El método de magnetización se determina según varias características del imán, como el material, la resistencia y la forma. A veces, los fabricantes y otros que manejan imanes en un entorno industrial, pueden querer imanes sin magnetización debido a las siguientes seis razones:

1. Para los trabajadores, puede ser difícil, imposible, o peligroso, ensamblar el producto deseado si se magnetiza un imán en la fábrica, debido a su atracción hacia las partes de acero o atracción / repulsión con otros imanes.

2. En el envío, los imanes con magnetización permanente pueden afectar, dañar o incluso destruir otros artículos como paquetes, registros bancarios, tarjetas de crédito y relojes, entre otros.

3. Los grandes imanes magnetizados permanentemente pueden dañar o aplastar partes del cuerpo de las personas que trasladan los productos.

4. Si se magnetiza un imán en la fábrica, al trasladarlo, puede afectar a los instrumentos de navegación, especialmente en aviones, razón por la cual las leyes rigen el envío de imanes magnetizados.

5. Los imanes magnetizados pueden recoger suciedad permeable magnéticamente, que está presente casi en todos lados. Esta suciedad es, a menudo, en forma de agujas muy pequeñas, largas y puntiagudas, que giran verticalmente hacia la superficie debido a la acción del campo magnético. Son muy difíciles de ver, y si entran las manos de quienes los manipulan, estas actúan como astillas que son dolorosas, difíciles de localizar y retirar. Esta suciedad magnética, una vez en el imán, es muy difícil de limpiar, ya que simplemente se moverá alrededor de un paño de limpieza.

6. Los fabricantes a menudo necesitan el control del proceso de magnetización debido a factores distintos a la plena magnetización, como por ejemplo, los efectos del patrón magnético en el “agarre”. En algunos casos, este efecto es deseable, como por ejemplo para embragues magnéticos, pero a menudo es perjudicial, causando ineficiencia, ruido y vibración.

 

Además de la magnetización completa, hay algunas otras operaciones de magnetización que a menudo son necesarias, por lo que se deben realizar mediciones para asegurar que los imanes magnetizados, cumplan con los requisitos de uso previsto. En otros casos, a veces se cometen errores en la magnetización, manipulación o montaje, que motivan a la desmagnetización del imán.

 

Cualquiera puede pensar que los imanes son naturalmente magnéticos, pero es interesante descubrir que hoy en día se magnetiza un imán de manera cuidadosa y profesional, desde los revestimientos y la forma, hasta sus propiedades magnéticas.