El reciclaje es uno de los elementos claves de la economía. Y es que no es sólo positivo para el medio ambiente al reducir drásticamente la cantidad de desechos que se general y la contaminación general; sino que además es toda una fase fundamental de la llamada “economía circular”, según la cual las herramientas, productos y bienes que ya no se usan; desde imanes hasta cajas de cartón, son transformados en las industrias del reciclaje para que cuenten con una segunda vida.


De esta manera, el reciclaje abarata la producción de los productos al no necesitar extraer nuevas materias primas para confeccionarlos sino, únicamente, tratar las que ya existen y darles un nuevo uso con el consiguiente abaratamiento de los costes y los amplios beneficios para el planeta y para el ecosistema, que ve así mejorada su calidad a través de una menor emisión de dióxido y monóxido de carbono a la atmósfera.


En toda esta industria, el uso de imanes tiene un lugar de lo más destacado. Así, no hay que olvidar que el reciclaje comienza en su más temprana fase en nuestros hogares, donde los usuarios procedemos a realizar la separación de las basuras para, más adelante, colocarla en los contenedores verde, amarillo o azul en función de si estamos ante envases, madera, vidrio u orgánico. El separar la basura es una de las cosas que más ayudan a simplificar el reciclaje y a abaratar los costes para todos, por lo que no sólo estamos ayudando a la tierra al separarla sino a nosotros mismos al pagar un precio menor.


Los imanes facilitan la separación de los desechos


Sin embargo, aunque todo el mundo separase bien sus deshechos – que no siempre es el caso – hay que señalar que la separación a la que procedemos en casa es ampliamente insuficiente desde el punto de vista de la industria; pues al contenedor amarillo van tanto envases de tetrabrick como los plásticos en los que viene el detergente o las latas de conservas que se tiran una vez lavadas. Por ello, para separar estos desechos en diferentes categorías, es necesario el uso de imanes en la industria del reciclaje.


imanes para el sector del reciclaje

Por ejemplo, de esta manera, podemos separar y clasificar mucho mejor el contenido de los contenedores amarillos. Así, esta basura es colocada en cintas transportadoras donde los operarios separan los tipos de plástico de forma manual y, para ayudarlos, sobre esas cintas se colocan poderosos imanes o electroimanes que consiguen levantar y extraer las partículas de metal magnético de forma que puedan conseguir agruparlas todas en un mismo lugar y separarlas así del resto de las basuras.


Esto conlleva un gran ahorro económico, ya que los imanes son capaces de seleccionar todos los materiales magnéticos o hechos a base de hierro y separarlos del resto; abaratando así la producción de nuevos equipos en los que este tipo de materiales están presentes. Así, las latas de conserva, los ordenadores y demás componentes magnéticos y electrónicos tienen una segunda vida gracias a la acción de un imán que “los rescata”.


Así, en la industrial del reciclaje podemos ver tanto cintas transportadoras con imanes que separan la basura magnética de la que no lo es mientras circula, como grandes tambores giratorios que realizan una selección y criba de materiales a lo largo de un proceso que puede llevar un cierto tiempo.

 

En todo caso, y como hemos visto, la función de los imanes en la industria del reciclaje es fundamental; ya que consiguen separar los materiales magnéticos que, en muchas ocasiones como en el caso de los ordenadores, son también los más caros; y darles una segunda vida a un coste mucho menor.